Menstruación & Ciclo menstrual

24 abril 2020 Salud de la mujer  

Menstruación & Ciclo menstrual

El ciclo menstrual engloba todas aquellas variaciones regulares (fisiológicas y anatómicas) que presenta el cuerpo de la mujer, especialmente a nivel de ovarios y útero. Tiene como función habilitar el desarrollo del embarazo. En caso de no producirse embarazo, aparece la menstruación.

La menstruación es el sangrado que se produce al descamarse el endometrio (capa que reviste el útero) que se desprende cuando no se produce la implantación del ovocito fecundado.

Este ciclo es regular, con una duración variable dependiendo de la mujer. El término medio oscila alrededor de los 28 días, aunque también se encuentran con frecuencia ciclos cortos, de unos 20 días, así como ciclos largos de más de 35. Estos casos no tienen por qué ser patológicos, pero en función del contexto pueden ser indicativos de alguna alteración y es recomendable estudiarlos con más detalle.

La menstruación (periodo de sangrado) suele durar entre tres y cinco días. Aunque su duración puede ser variable, generalmente es inferior a una semana. El flujo abundante suele ser un día y el total de pérdida de sangre menos de 100cc. En circunstancias saludables no debería de haber coágulos, ni síndrome premenstrual limitante, ni dolor durante la menstruación (dismenorrea).

En circunstancias saludables no debería de haber coágulos, ni síndrome premenstrual limitante, ni dolor durante la menstruación (dismenorrea).

La fisiología de las mujeres es cíclica. La primera fase del ciclo menstrual es distinta a la segunda y esto influye directamente en el metabolismo general de nuestro cuerpo.
Para entender bien el por qué de estas diferencias debemos conocer qué hormonas predominan en cada fase del ciclo menstrual, dónde se producen y los efectos que nos provocan a nivel de funcionamiento corporal: metabolismo, sistema inmune, estado anímico, fertilidad, etc.

 

La producción de hormonas femeninas depende del equilibrio entre tres grandes protagonistas:
(Esquema 1)

El hipotálamo, la hipófisis y los ovarios. ¡Tranquilas!, la terminología puede dar miedo pero no es tan complejo como parece. Vayamos por partes:

Hipotálamo: Se encuentra en la zona central de la base del cerebro y regula el sistema nervioso y la hipófisis. Por lo que respecta a la producción de hormonas sexuales, el hipotálamo produce una hormona llamada Gn-RH (Gonadotropin Releasing Hormone), hormona liberadora de gonadotropinas.

Hipófisis: Es una glándula endocrina, situada en la base del cráneo, que segrega múltiples hormonas, en este caso las hormonas llamadas gonadotropinas: LH y FSH.

Ovarios: Producirán las hormonas sexuales: estrógenos (E2), andrógenos (As) y progestágenos (Pg).

 

Esquema 1. Sistema de producción de hormonas:

El hipotálamo estimula la hipófisis, que a su vez estimula a los ovarios para producir las hormonas sexuales. Cuando se han producido las suficientes, el hipotálamo recibe la señal y deja de estimular la hipófisis, con lo que se para el ciclo. Esto es lo que se llama retroalimentación negativa o feedback negativo.

Por lo tanto, para que haya una correcta producción de hormonas, la comunicación entre estos tres órganos debe de ser equilibrada y mantenerse en perfecta armonía. Si hay algún fallo en la transmisión de esa información, el proceso se verá alterado.

La comunicación entre el hipotálamo, la hipófisis y los ovarios debe de ser equilibrada y mantenerse en perfecta armonía. Si hay algún fallo en la transmisión de esa información, la producción de hormonas sexuales se verá alterada.

 

En el siguiente esquema se van a mostrar las variaciones hormonales que se producen durante el ciclo menstrual. Están en juego las hormonas producidas por la hipófisis (LH/FSH) y las hormonas producidas por los ovarios (estrógenos y progestágenos).
Apunte: Las hormonas producidas por el hipotálamo no están dibujadas en el gráfico, dando por hecho que están funcionando correctamente para poder producir las hormonas hipofisarias.

Esquema 2. Variación hormonal durante el ciclo menstrual:

Fases del ciclo menstrual:

El día 1 del ciclo indica el inicio de la menstruación.

Si observáis el gráfico, se puede apreciar que las concentraciones de hormonas (estrógenos y progestágenos) varían en función de la fase: primera fase del día 1 al día 14; segunda fase del 14 al 28. El punto de inflexión que permite distinguir ambas fases es el pico de LH que va a desencadenar la ovulación.

En la primera fase se produce el reclutamiento folicular estimulado por la FSH (hormona folículo estimulante) para hacer crecer los folículos del ovario. Cuando uno de ellos madura más que el resto, es el que se encarga de la liberación del ovocito (ovulación).
En esta fase los folículos ováricos producen cantidades crecientes de estrógenos que llegarán a su valor máximo en la ovulación. Estos estrógenos van proliferando la capa del útero para acoger el posible ovocito fecundado. Se observa la producción de estrógenos, pero no de progesterona.

En la primera fase, los folículos ováricos producen cantidades crecientes de estrógeno que llegarán a su valor máximo en la ovulación. Estos estrógenos van proliferando la capa del útero para acoger el posible ovocito fecundado.

La segunda fase es inmediatamente posterior a la ovulación. El folículo del ovario que ha liberado el óvulo, que en este momento pasa a llamarse cuerpo lúteo, empieza a segregar grandes cantidades de progesterona. Estas hormonas irán nutriendo y manteniendo la capa del útero, el endometrio, el cual acogerá el ovocito fecundado.

En esta fase se produce mucha progesterona. La producción de estrógenos, que había descendido tras la ovulación, vuelve a subir considerablemente.

Si no existe embarazo, tanto los niveles de progesterona como los de estrógenos caen en picado unos 2-3 días antes de la menstruación. Esta bajada brusca (especialmente de la progesterona) provoca que el endometrio se descame y se desprenda en forma de sangrado.

Conclusiones:

Primera fase (1-14): Producción de estrógenos. No hay progesterona.
Segunda fase (14-28): Producción abundante de progesterona. Presencia de estrógenos.

Si no hay ovulación, no hay presencia de progesterona

¿Vosotras habéis notado diferencias entre la primera fase y la segunda?

Si no las habéis sentido, no os preocupéis. El ritmo acelerado y productivo al que nos somete el sistema suele repercutir en nosotras, que dejamos de escuchar nuestros propios ritmos.
Pero, no todo son malas noticias en estos tiempos de confinamiento; tenemos la oportunidad de salir beneficiadas de este parón:

Escúchate. Analiza cómo vives y cómo quieres vivir.
Integra los constantes cambios hormonales: comprende tus variaciones en la motivación, el apetito, la libido…
Siéntete. Sintoniza con tu cuerpo y calmarás tu mente. Tómate tu tiempo.
Mantente al día. Hay aplicaciones útiles para registrar tus datos.
Experimenta. Cambiar la rutina puede afectar en tu menstruación. Relájate y prueba nuevos métodos ahora que puedes. Usa la copa menstrual o ¡atrévete con el sangrado libre!

¡Conozcamos nuestra ciclicidad para entender mejor nuestro cuerpo!

 

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