Epigenética

5 abril 2020 Epigenética  

Epigenética

La epigenética se encarga de estudiar los mecanismos que van a influir en la expresión de los genes.

El conjunto de genes contenidos en los cromosomas, es decir, el material genético que posee un organismo y su disposición en la célula, se conoce como genoma.

El genoma humano se empezó a descifrar a principios del siglo XXI, en 2001. A partir de ese momento se consiguió conocer la secuencia de nucleótidos que formaban el ADN. Esta secuencia contiene toda la información genética. Según la expresión de estos genes, se crean diferentes tipos de proteínas, que a la vez se encargan de realizar múltiples funciones en el organismo. Las proteínas son el motor de infinidad de reacciones metabólicas.

La epigenética estudia la relación entre los genes y el ambiente. Hasta hace poco se creía que la genética de una persona venía determinada exclusivamente por la secuencia de su ADN y que nada podía alterarla. Actualmente todavía queda mucho por descubrir, pero los avances científicos han podido confirmar que el ambiente influye directamente en el ADN, provocando que algunos genes se manifiesten, y otros no. Eso significa que en función del medio donde crezcamos, se presentarán variaciones en el fenotipo (rasgos físicos y conductuales). La secuencia de nucleótidos del ADN se mantiene pero la expresión de los genes puede variar.

A día de hoy, conocer esta información está sirviendo para evidenciar que existe una relación directa entre el contexto y el origen de muchas enfermedades: cáncer, patologías inmunes, cardiovasculares, neurológicas, reproductivas…

La secuencia de nucleótidos del ADN se mantiene pero la expresión de los genes puede variar en función del ambiente

Tras averiguar cómo puede verse alterada la expresión de los genes en el individuo, el siguiente paso es darse cuenta de que esas modificaciones también se van a heredar. Las variaciones en la información genética se transfieren también a la descendencia.

Este descubrimiento es toda una revolución y abre un abanico inmenso de posibilidades. Entender el factor determinante del ambiente puede ayudarnos a cambiar nuestro fenotipo.

Estos avances significan el fin del determinismo genético limitante y otorga una relevancia sumamente importante a la calidad del espacio y a los hábitos que adoptamos en nuestra vida: la alimentación, el ejercicio físico, la gestión de emociones, el estrés, los factores psicosociales, el uso desmedido o inadecuado de fármacos, la presencia de químicos ambientales, etcétera, tendrán un gran impacto en nuestros genes. Y no solo condicionará nuestras vidas, sino que nuestra descendencia también percibirá los efectos.

¡Aprendamos a cuidar nuestro ambiente para ayudar a nuestros genes a dar su mejor versión!

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